Cuando empecé a escribir este blog, me di cuenta de que fue hoy, hace 58 años, cuando el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, fue asesinado en Dallas Texas. Si no hubiera puesto fecha a este blog, no habría pensado en ello. ¿Y vosotros? ¿Cuántos de vosotros recordáis ese día o lo aprendisteis en la escuela?
Recuerdo que volvía a casa del colegio y estaba en un autobús público cuando la gente empezó a llorar. Aún puedo imaginármelo y, durante las semanas siguientes, nuestro país estuvo traumatizado. Un presidente estadounidense tan prometedor asesinado en directo por televisión mientras iba en caravana. Qué impactante e incomprensible.
Muchas personas con las que he hablado recuerdan dónde estaban y cómo se enteraron en el momento del tiroteo. Aún pueden visualizar dónde estaban y lo que sintieron. Durante días, estuvimos pegados al televisor para ver las noticias y el funeral.
Estados Unidos había sufrido uno de los peores traumas de su historia.
Aún quedan preguntas sobre quién fue el responsable y por qué ocurrió. No estoy seguro de que lleguemos a conocer nunca las respuestas a estas preguntas, aunque siguen existiendo preguntas conspirativas.
Ahora que lo pienso, apenas se ha mencionado este suceso en las noticias de hoy. Quizá nos hayamos insensibilizado por los traumas de los atentados del 11 de septiembre, otros asesinatos y las múltiples guerras en las que ha luchado nuestro país.
Tal vez nos hayamos vuelto demasiado insensibles o nos hayamos dividido políticamente para recordar el pasado. Este es un acontecimiento que debería recordarse y conmemorarse hoy.
Como escribió George Santayana, el filósofo español, «Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo».
¿Cuándo escucharemos?