Siempre me impresionan los pacientes y amigos que parecen encontrar alegría en el día a día. Tienen una capacidad increíble para centrarse en crear momentos de alegría, incluso cuando las cosas no van especialmente bien.
Lo que también he descubierto es que su alegría es contagiosa. Cuando paso tiempo con esta gente, a menudo me doy cuenta de que yo también me siento más alegre.
Con el paso de los años, he ido cambiando un poco mi forma de ver la alegría.
A menudo pensamos que la alegría es algo que nos pasa, pero también puede ser algo que creamos a propósito.
Ser alegre no significa estar feliz todo el tiempo. La vida está llena de decepciones, preocupaciones, pérdidas y situaciones difíciles. La alegría no nos obliga a ignorar esas cosas.
En cambio, la alegría nos permite fijarnos en los buenos momentos y apreciarlos, incluso cuando la vida no es perfecta.

A veces, para ser más conscientes de la alegría, solo hace falta que bajemos un poco el ritmo. En lugar de pasar directamente a la siguiente tarea, tómate un momento para disfrutar de lo que está pasando ahora mismo.
Estos momentos pueden parecer insignificantes, pero a menudo es ahí donde reside la alegría.
Del mismo modo que podemos adquirir hábitos que aumentan el estrés, la negatividad y la preocupación, también podemos adquirir hábitos que den cabida a la alegría.
Intenta preguntarte:
- ¿Qué me ha hecho sonreír hoy?
- ¿Quién hace que mi vida sea mejor?
- ¿Por qué cosas estoy agradecido?
- ¿Qué puedo valorar de este momento?
Entonces, haz más cosas que de verdad te hagan disfrutar. Llama a un amigo. Escucha música. Pasa tiempo al aire libre. Dedícate a una afición. Ríete. Juega. Rodéate de gente que te haga sentir bien. O, simplemente, date permiso para divertirte.

No dejes la alegría para más adelante
Quizás la lección más importante sobre la alegría es que no deberíamos posponerla.
Así que, hoy, busca algo que te haga sonreír.
- Mima a alguien a quien quieres.
- Haz algo simplemente porque te gusta.
- Fíjate en algo bonito.
- Ríete de algo tonto.
- Llama a un viejo amigo.
No hace falta que esperes a que la alegría venga a buscarte.
A veces, simplemente tienes que hacerle un hueco.
Tu turno
¿Cómo se genera la alegría? No dudes en compartir tus ideas o ponerte en contacto conmigo. Envíame un correo a DrKimmel@KimmelPsychology.com.








